María Santísima de la Paz y Esperanza recorrerá las calles de su barrio este domingo.

Sones para el cielo; sones que erizan el vello.

Cae la noche en Alcalá de Henares. Sea día de diario, sea sábado, viernes o domingo, el músico acude a su cita. Le toca ensayar con su banda. Llega al lugar de ensayo y agarra con sus manos el frío metal de su trompeta. Ha tenido que decir que no a unos amigos que querían verle esta noche y ha tenido que quitar tiempo de estar con su familia. Muchos no le entienden, dicen que empieza a aburrir, que no saben por qué todos los días tiene que estar "con la banda". Al músico, estos comentarios no le duelen. Ese frío no le duele. No le importa que sus pies parezcan estar siendo acuchillados por el frío, ni tampoco el hecho de no sentir lo dedos de las manos. Es pleno noviembre y el frío ha llegado. No obstante él sabe que el frío se irá, pero su ilusión se quedará ahí, en su corazón, ya sea noviembre, enero, marzo o agosto. Termina el ensayo y hoy no ha sido de los buenos. Nuestro músico vuelve a casa disgustado, pero mañana será otro día, todos tenemos días malos.
Tras ensayos y ensayos, tras horas de frío en la calle, o de calor en el verano, no hay nada más gratificante como tocar en la actuación que tanto ha preparado, y rezarle de nuevo a Dios de esta forma tan especial. Es esta la recompensa por tanto trabajo, es esta la recompensa de ser a veces incomprendido, de quitarse tiempo de ocio, de dedicar su esfuerzo a la Música de Dios, a la música del corazón.
Sones que tienen su mayor apogeo en Semana Santa, la semana más esperada por todo cofrade, sea o no sea músico. Pero las lágrimas de este son más amargas cuando no sale su Cristo. Es mayor la tristeza que este siente que la que puede sentir el costalero, el nazareno o el capataz.
A fin de cuentas el costalero ha ensayado como mucho un par de meses, al igual que el capataz, y el nazareno apenas ha tenido que prepararse. Y con esto no pretendo desprestigiar ni a unos ni a otros, bendito sea el costalero que carga con Fe, así como el anónimo nazareno, que cumple promesas con su Señor o con su Bendita Madre. Pero bendito sea también el músico, ese que no ha dejado en todo el año de ensayar, de esforzarse, de intentar mejorar, esperando con ansia la llegada de la semana más grande del año y ponerle música a la Pasión del Señor, al sufrimiento de una Madre por un Hijo que entregó la vida por nosotros, y al gozo de su Resurrección. Bendito el músico y benditos sus sones. Sones para el cielo. Sones que erizan el vello y encogen el corazón.
Sones complutenses que se han escuchado, además de en Alcalá, en Madrid, San Fernando de Henares, Aranjuez, Tobarra, Fuente el Saz, Vallecas, Baeza, Navalcarnero, Pinto, Sigüenza, Torrejón de Ardoz, Santorcaz e incluso la misma Sevilla, entre otros muchos lugares, tiñendo cada rincón de la geografía española de morado, rojo y verde.
Y es que las formaciones de Alcalá celebran Santa Cecilia con actuaciones como el concierto de la A.M. Ntra. Sra. del Rosario en el Círculo Mercantil de Sevilla el pasado domingo, tras haber sido suspendido el Certamen Nacional de Bandas "Madre Cigarrera" 2016, del que iba a formar parte la formación o, en el caso de la A.M.C. La Columna, el II Concierto en honor a la Patrona de los Músicos en la Iglesia de las Agustinas, Alcalá de Henares, a las 19:30 horas del próximo domingo 26 de octubre, día en el que también se escuchará la música de la A.M. Ntra. Sra. del Rosario en el VIII Certamen de Bandas Santa Cecilia en Humanes, Guadalajara.
Que nunca dejen de sonar cornetas en Alcalá. Que no se ahoguen las trompetas. Que se oiga el redoble del tambor. Que todo el mundo escuche la Alcalá de los cofrades.
Fotografía del blog de la A.M. Jesús de Medinaceli
Fotografía de Francisco Jesús Rodríguez

Feliz día de Santa Cecilia, Patrona de los músicos.

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