Carmen

Alcalá dice adiós a una Semana Santa histórica

Hoy es el día en el que nos invade esa mezcla agridulce de sentimientos que caracteriza el final de la Semana Santa. Es inevitable sentir un vacío en nuestro interior, una tristeza que nos invade al pensar que lo que hemos esperado durante todo un año ha llegado a su fin, y se ha pasado en un suspiro. No obstante, también hay cabida para la alegría; el Señor ha resucitado tras haber entregado su vida por nosotros. Una mezcla de sentimientos que no puede evitarse, aunque mirándolo de otra manera... Ahora solo queda un año para que de nuevo haya nazarenos por las calles de Alcalá, para que de nuevo el Señor pasee por su ciudad, y lo haga asimismo su Madre.
Y es que la Semana Santa 2017 ha sido una Semana Santa histórica. Recuerdos inolvidables quedarán grabados a fuego en el corazón de los cofrades tras una Semana Santa en la que el tiempo a acompañado tanto que ninguna cofradía se ha quedado en casa este año. Una Semana Santa de novedades, en la que por primera vez la Hermandad de Jesús Despojado ha realizado Estación de Penitencia, desde su templo en Espartales hasta la misma Catedral-Magistral, cumpliendo lo que muchos consideraron una locura; y en la que el Señor de la Divina Misericordia ha precedido a Nuestra Señora de las Angustias en la noche del Lunes Santo complutense, en su paso de misterio de las Negaciones de San Pedro, tras no haber pisado Alcalá durante 6 años.
Ahora sobre ese sentimiento de vacío interior debe imperar el recuerdo de una Semana Santa única. Enhorabuena a cada uno de los cofrades que han formado parte de la Semana Santa de Alcalá.


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