María Santísima de la Paz y Esperanza recorrerá las calles de su barrio este domingo.

Acordes de amor y fraternidad.

Trompetas que anuncian la muerte del Salvador, para después proclamar su Resurrección. Cornetas que lloran Su injusta Sentencia, Sus Azotes, el terrible Calvario, su Crucifixión, su Muerte. Llantos en forma de melodía que acompañan a las lágrimas de María. Tambores que marcan el compás, como si se tratara de la marcha de unos romanos arrepentidos, pidiéndole perdón al Señor por haber sido partícipes de su terrible condena; la condena del que vino a salvarnos.
Música que pone la banda sonora de la Pasión. Música que acompaña a la Madre de Dios en su inmensa Amargura. Músicos que, con humildad, sintiéndose pequeños ante su grandeza, le rezan con oraciones en forma de compás, ritmo y armonía, que parecen decirle: "Tranquila, Madre. No llores más, porque tu Hijo resucitará".
Suena en Alcalá esta música bendita, en forma de acordes morados, rojos y granates. Sones de distintos colores, pero con el mismo sentimiento, la misma devoción, el mismo amor a la música cofrade: la música de Dios. Sones que no deben competir, sino fraternizar.
Que la música cofrade sea un instrumento de unión, una ofrenda de auténtica Fe. Feliz día de Santa Cecilia, Patrona de los músicos, a todos los músicos cofrades que, con esfuerzo y dedicación, luchan los 365 días del año para regalarle al Señor los más sinceros acordes, traducidos en amor, fraternidad y entrega.

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