Miércoles de Ceniza.

Hoy he visto cera en el empedrado de la Calle Mayor. He visto humaredas de incienso en la Calle de la Imagen. He creído escuchar la llamada de una corneta, el rugir de un tambor. He querido ver una cruz de guía detrás del portón de la Magistral, antes de despertar y darme cuenta de que era Miércoles de Ceniza. Un Miércoles de Ceniza que coincide con un 14 de febrero, en el que los cofrades celebran el amor por su mayor pasión; el amor a Dios. 40 días faltan para que el Señor pasee sobre una Borriquita, con su pueblo recibiéndole, triunfal, con palmas y ramas de olivo, como Rey venido en nombre de Dios, tan solo unas horas antes de pasear Despojado, a la espera de ser crucificado, seguido de ese mismo pueblo arrepentido. 41 días nos separan de una noche de Lunes Santo, de Angustias y Negaciones, y de un silencio roto por el sonido de una campana. 42  días quedan para que los mayores sientan la Semana Santa complutense y para que, con un reguero de velas, los devotos sigan los pasos de un Nazareno en la noche del Martes Santo. Solo restan 43 días para que el Señor sea azotado en la Calle de la Imagen, seguido por una Madre rota en llanto, que, paradójicamente, llena el corazón de Consuelo, al recordarnos que ese martirio que sufre su Hijo pronto acabará, para reinar por siempre a la derecha del Padre. Dentro de 44 días Jesús andará Cautivo, y al mismo tiempo nos hará cautivos de su mirada, mientras San Juan Evangelista acompaña, siempre fiel, a María, bajo la advocación de la Trinidad, al mismo tiempo que ese mismo Jesús, crucificado, se encontrará con su Madre, en la fachada de la Universidad, inundando de Esperanza a toda Alcalá. Al día siguiente Alcalá amanecer con la Agonía de un Señor que será, esa misma tarde, descendido en la Calle Libreros, y María de la Soledad no estará sola, ya que todo el pueblo alcalaíno seguirá sus pasos, antes de acompañar al Señor Yacente en una noche de silencio y respeto, y de profundo Dolor.
Y cuando hayan pasado 47 días, amanecerá un Domingo de Gloria. El Señor habrá resucitado y la amargura de ver cómo se nos va la semana más grande se verá tranformada en gozo eterno, al saber que Él está vivo.
Vivamos la Cuaresma con humildad en el corazón, vivamos este tiempo de cambio amando al prójimo. Sintamos ese cosquilleo en el estómago. La espera se acaba. 40 días para la Semana Santa 2018.

Comentarios